Cuando el pasado lunes me desperté, un rumor se extendía de manera implacable.
"Hay liga", musitaba una parte de la ciudad, sin inmutarse ante las sonrisas de desdén que surgían de manera inmediata al escuchar semejante comentario.El desdén, por supuesto, provenía de la otra parte de la ciudad, mucho más racional y rojiblanca. A la fuerza ahorcan, oiga.
Que la prensa madridista se dedique a arengar a las masas profetizando una remontada imposible me parece lógico. Al fin y al cabo, viven de eso, de decirle a la gente lo que quiere escuchar. O de lo que ellos creen que quieren escuchar, que es algo muy distinto.
Ahora bien, frente al deseo populista y forofo, la realidad se alza como Valentino Rossi ante cualquier otro piloto: enorme e insalvable.
En un lado de la balanza colocamos al Barça de Pep, que practica el fútbol más bello de todo el planeta, selección española aparte, y que cuenta en sus filas con el futbolista que mejor entiende el fútbol del mundo, Xavi Hernández, con el futbolista capaz de hacer jugar incluso a mis admirados Pernía y Seitaridis, Andrés Iniesta, y con el futbolista más desequilibrante del momento, Leo Messi.
En el otro lado de la balanza colocamos al Madrid de Juande que tiene a Casillas, el mejor portero del mundo. Y punto.
Ah, y Raúl y sus números siempre interpretables y discutibles (yo sigo diciendo que Raúl vive aún de las rentas de aquel golazo que marcó hace mil años en el Calderón). Y a Guti también, es verdad. No olvidemos que cuando uno menciona a Raúl, Guti va detrás.
Señores, seriedad.
Este Barça ha perdido un único partido en Liga. Y juega como los ángeles.
Tengo un amigo que es socio del Madrid y, siempre que acude al Bernabéu, se lleva un libro. "Así me entretengo", dice resignado.
Si el Madrid, estando a 10 puntos de este Barça intratable, dice que hay liga, nosotros, que estamos a 24 puntos y a 500 años de luz del equipo de Pep, estamos también metidos en la pomada.
Al fin y al cabo, tan imposible es lo uno como lo otro.
Que la prensa madridista se dedique a arengar a las masas profetizando una remontada imposible me parece lógico. Al fin y al cabo, viven de eso, de decirle a la gente lo que quiere escuchar. O de lo que ellos creen que quieren escuchar, que es algo muy distinto.
Ahora bien, frente al deseo populista y forofo, la realidad se alza como Valentino Rossi ante cualquier otro piloto: enorme e insalvable.
En un lado de la balanza colocamos al Barça de Pep, que practica el fútbol más bello de todo el planeta, selección española aparte, y que cuenta en sus filas con el futbolista que mejor entiende el fútbol del mundo, Xavi Hernández, con el futbolista capaz de hacer jugar incluso a mis admirados Pernía y Seitaridis, Andrés Iniesta, y con el futbolista más desequilibrante del momento, Leo Messi.
En el otro lado de la balanza colocamos al Madrid de Juande que tiene a Casillas, el mejor portero del mundo. Y punto.
Ah, y Raúl y sus números siempre interpretables y discutibles (yo sigo diciendo que Raúl vive aún de las rentas de aquel golazo que marcó hace mil años en el Calderón). Y a Guti también, es verdad. No olvidemos que cuando uno menciona a Raúl, Guti va detrás.
Señores, seriedad.
Este Barça ha perdido un único partido en Liga. Y juega como los ángeles.
Tengo un amigo que es socio del Madrid y, siempre que acude al Bernabéu, se lleva un libro. "Así me entretengo", dice resignado.
Si el Madrid, estando a 10 puntos de este Barça intratable, dice que hay liga, nosotros, que estamos a 24 puntos y a 500 años de luz del equipo de Pep, estamos también metidos en la pomada.
Al fin y al cabo, tan imposible es lo uno como lo otro.
La esperanza es lo último que se pierde, al igual que un encuentro de fútbol no termina hasta el sonido del pitazo final.
ResponderEliminarCreo que está liga la debería ganar el Barça por su juego elegante que ofrece y solo está en ellos que se lleven La Liga, porque detrás viene la garra blanca que también desea lo mismo...
Antonio, eres un visionario coño. Raúl y Guti selección
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