Escucho, como siempre que escucho estas cosas, con profundo estupor y cara de incredulidad, que la Federación Española de Fútbol está preparando un homenaje a Raúl González con forma de partido de la selección.
"Un partido más", ésa parece la consigna, creada por Fernando Hierro, en su nuevo papel de machaca de Villar.La sombra del 4 siempre ha sido muy alargada y ahora que la erótica del poder le alcanza de lleno, el malagueño se acuerda de los suyos, igual que toda la gente de bien de este santo y bendito país, que se dan codazos cómplices entre sí mientras musitan "a ése también le he colocao yo".
El hecho de que Raúl vuelva a la selección es una cuestión de estado, algo sobre lo que el gobierno debería posicionarse de una vez por todas.
Menos mal que, ante la evidente pasividad sociata, el 4 vuelve a tomarse la justicia por su mano, como siempre ha hecho, a sabiendas de que el populacho le aclama y le ampara.
Hierro también quiere colocar a los suyos.
Y ya es hora de que Raúl vuelva a la selección, claro que sí, que sin él no ganamos ná.
¿La Eurocopa?
Un sucio montaje bolchevique que Fraga no pudo desmontar a tiempo como sucedió con lo de Palomares.
Raúl, como los yonkis que pululan por las afueras de Valencia durante los fines de semana, sólo necesita un partido más, una rayita más, que dirían los otros, para engrandecer su leyenda.
Y por supuesto, la de Guti, compañero de fatigas del 7 en esta travesía por el desierto.
Porque si Raúl va a la selección, Guti también.
Y cuando el 7 recupere su dorsal, Fernando Morientes, padre, según cuentan los rumores, de al menos tres de los hijos de Raúl, aplaudirá desde la cámara de hipoxia mientras encarga un nuevo hermanito para los anteriores, eso sí, con la gallina de piel, como diría Johan, porque eso de follar con el himno de España enternece cosa mala.
Y es que, en el fútbol, como en la vida, cuando el gato no está, los ratones bailan.
El hecho de que Raúl vuelva a la selección es una cuestión de estado, algo sobre lo que el gobierno debería posicionarse de una vez por todas.
Menos mal que, ante la evidente pasividad sociata, el 4 vuelve a tomarse la justicia por su mano, como siempre ha hecho, a sabiendas de que el populacho le aclama y le ampara.
Hierro también quiere colocar a los suyos.
Y ya es hora de que Raúl vuelva a la selección, claro que sí, que sin él no ganamos ná.
¿La Eurocopa?
Un sucio montaje bolchevique que Fraga no pudo desmontar a tiempo como sucedió con lo de Palomares.
Raúl, como los yonkis que pululan por las afueras de Valencia durante los fines de semana, sólo necesita un partido más, una rayita más, que dirían los otros, para engrandecer su leyenda.
Y por supuesto, la de Guti, compañero de fatigas del 7 en esta travesía por el desierto.
Porque si Raúl va a la selección, Guti también.
Y cuando el 7 recupere su dorsal, Fernando Morientes, padre, según cuentan los rumores, de al menos tres de los hijos de Raúl, aplaudirá desde la cámara de hipoxia mientras encarga un nuevo hermanito para los anteriores, eso sí, con la gallina de piel, como diría Johan, porque eso de follar con el himno de España enternece cosa mala.
Y es que, en el fútbol, como en la vida, cuando el gato no está, los ratones bailan.
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